En Simplemente cristianos se presenta, de forma sencilla pero profunda, el semblante espiritual de los siete beatos mártires de Tibhirine, monjes trapenses cuyas vidas nos ofrecen un modelo de santidad en el quehacer cotidiano, en la sencillez, la humildad y el abrazo al que es diferente. En cada capítulo del libro se destaca una de las siete figuras de Tibhirine, a través de la cual se profundiza en diversos temas que ilustran, bajo diferentes aspectos, una misma realidad espiritual: «Nadie tiene amor más grande que el que da la vida por sus amigos». Porque Christian, Christophe, Luc, Michel, Célestin, Paul y Bruno no eligieron ser mártires, solo habían elegido amar. «Y a ti también, amigo del último instante, que no sabrás lo que estés haciendo; sí, porque también por ti quiero decir este GRACIAS, y este A-DIOS, en cuyo rostro te contemplo. Y que nos sea dado volvernos a encontrar, ladrones colmados de gozo, en el Paraíso, si así le place a Dios, Padre nuestro, Padre de ambos». (Del testamento espiritual de Christian de Chergé, abad de Tibhirine en 1996).

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SIMPLEMENTE CRISTIANOS
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Subtítulo: La vida y el mensaje de los beatos mártires de Tibhirine
Editorial: ENCUENTRO EDITORIAL, S.A.
EAN: 9788490559543

Categorías:

16,50€

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Descripción

En Simplemente cristianos se presenta, de forma sencilla pero profunda, el semblante espiritual de los siete beatos mártires de Tibhirine, monjes trapenses cuyas vidas nos ofrecen un modelo de santidad en el quehacer cotidiano, en la sencillez, la humildad y el abrazo al que es diferente. En cada capítulo del libro se destaca una de las siete figuras de Tibhirine, a través de la cual se profundiza en diversos temas que ilustran, bajo diferentes aspectos, una misma realidad espiritual: «Nadie tiene amor más grande que el que da la vida por sus amigos». Porque Christian, Christophe, Luc, Michel, Célestin, Paul y Bruno no eligieron ser mártires, solo habían elegido amar. «Y a ti también, amigo del último instante, que no sabrás lo que estés haciendo; sí, porque también por ti quiero decir este GRACIAS, y este A-DIOS, en cuyo rostro te contemplo. Y que nos sea dado volvernos a encontrar, ladrones colmados de gozo, en el Paraíso, si así le place a Dios, Padre nuestro, Padre de ambos». (Del testamento espiritual de Christian de Chergé, abad de Tibhirine en 1996).